Conversaciones sobre machismo: el ofendido

En un túnel oscuro en blanco y negro se ve la figura de un hombre andando

Conversación real con un hombre de unos 30 años molesto porque las mujeres cambien de acera cuando es de noche y él va andando detrás de ellas por la calle.

H: A veces voy andando por la calle de noche, o no tan de noche, igual son las doce o la una de la madrugada y veo que una chica va caminando unos metros delante. Como no hay nadie más en la calle y está oscuro, ¡pues no va y se cambia de acera! ¿O sea, que yo soy una amenaza? ¿Ha pensado ella en cómo me siento yo cuando cruza de acera? Pues me ofende, me siento ofendido y mucho, porque si yo no le he hecho nunca nada a una mujer, ¡no tengo porqué aguantar que se me trate como a un violador!

M: ¿No has pensado que esto se debe al miedo al gran número de violaciones que se dan por parte de hombres a mujeres en nuestro país y en todo el mundo? No es algo personal contra ti, sino que es miedo a la cultura de la violación.

H: Ah claro, no es nada personal contra mí, pero soy yo el que tengo que aguantar ser tratado como un criminal y no poder andar por la calle de noche sin que las mujeres se cambien de acera cuando me perciben caminando detrás suyo. Esto es muy ofensivo para cualquier hombre.

M: ¿De verdad? ¿En serio te sientes ofendido?

H: Por supuesto, y no un poco, sino muchísimo. No tengo por qué ser tratado de esta manera si yo no he hecho nada malo.

M: Nadie está poniendo en duda que nunca has atacado a una mujer, pero, ¿es que no eres consciente de que hay cientos de violaciones en España cada año? Y solo contando las que han sido denunciadas, no las que muchas mujeres han callado por vergüenza. ¿No eres capaz de ponerte en la piel de una mujer que tiene miedo de que esa noche le pueda pasar a ella?

H: Me ofende porque yo sé que no voy a hacerle nada. Se me está prejuzgando injustamente.

M: ¿Te parece lógico sentirte tan insultado cuando son las mujeres en su inmensa mayoría las que sufren violaciones? ¿Te das cuenta de que si cambian de calle es por un miedo visceral que las impulsa a ponerse a salvo? ¿No puedes empatizar con esa sensación de peligro y, en lugar de sentirte ofendido, pensar en cómo te sentirías si fueras tú el que sintieras en tu piel un riesgo real?

H: Pero es que no puede ser, ¡no tiene sentido! Porque si yo tuviera que ir por la calle pendiente de ver si alguien me va a violar o me va a hacer algo, no podría ni pasear tranquilamente de noche.

M: Pues eso mismo es lo que pasa, que las mujeres no podemos andar tranquilamente de noche cuando no hay nadie por la calle. Porque entonces nos acordamos de aquella vez que nos piropearon groseramente a plena luz del día, de aquella amiga a quienes persiguieron unos chicos hasta el portal de su casa, de aquella prima a la que le agarraron el culo en una fiesta, de aquella otra vecina a la que insultaron por llevar una falda “demasiado corta” y de las decenas de noticias que aparecen sobre abusos sexuales, violaciones, humillaciones y vejaciones contra las mujeres. ¿Acaso tú irías muy tranquilo de tener en cuenta todo esto?

Menos ofensa, más empatía.

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